
Es Arlequín que cambia su espada de madera por otra de acero,
asesina con ella en broma y dice después a su víctima una bufonada por toda oración fúnebre.
Es algo que mata y regocija.
El ridículo se encuentra un paso más allá del sublime, porque se encuentra un paso más allá de todo.
Un enemigo artero que se esconde detrás de nuestras más sencillas acciones, de nuestras palabras más inocentes, de nuestros movimientos más insignificantes.
Todos andamos temblando con el miedo de caer en su celada.

No comments:
Post a Comment